domingo, 6 de febrero de 2011

¡Tercera llamada!

Así comienza la obra de teatro que lleva el mismo nombre que estas palabras que abren el mundo de ficción en una representación teatral. Tercera llamada se presenta en el marco de las obras ganadoras del XIII Festival Nacional de Teatro Universitario en la temporada destinada a las obras ganadoras, durante el mes de Febrero.

A cargo de Omeyan Theatron, grupo de teatro de la FES Iztacala, la obra nos invita a preguntarnos por la distinción entre el espacio de ficción y la realidad en la que nos encontramos día a día, “¿Qué es la realidad?”, pregunta uno de los actores que están en juego en esta puesta en escena. ¿Qué es la realidad? Parece una pregunta a la que siempre nos ha enfrentado el teatro, pero este texto y dirección de David Zamora Carrasco nos invita a poner en escena la pregunta, a través de la interrogación de la propia identidad ¿soy real o soy un actor?

El personaje principal de esta obra es una silla negra con una luminaria que le da el foco, a la que es expuesta el público, los personajes emergen de entre las butacas, gente que ha entrado a ver una obra en la que no encuentra más que una simple, común y solitaria silla. Con la guía de los personajes se irá tomando conciencia de las intenciones de ese director que sin ningún escrúpulo arroja al espectador a ser parte de la obra misma.

¿Por qué de pronto el teatro decide poner en escena la pregunta por auqello que lo constituye como teatro? ¿por qué invitar al público a formar parte del cuestionamiento de sí mismo? Que los espectadores no han estado siempre sólo sentados recibiendo información, es un hecho que últimamente se enuncia, pero pocas veces es llevado al espacio destinado a la ficción. Ahora el lugar del espectaaodor ha sido cuestionado desde una ficción y el sabor que a veces deja Tercera llamada, al poner esta pregunta del lado de los que estamos sentados en las butacas, es un tono muy didáctico, casi adoctrinando a un público, lo invita a formar parte de los conocimientos acerca del teatro, aunque no estoy convencida de que su tono didáctico tenga una buena recepción.

El fin de representación, cuyo personaje principal es una silla, tiene que ser explicado por los personajes que participan en ella, desde la intención misma del escritor-director, lo que deja un sabor extraño, pues es una obra que cuestiona los roles de cada uno de los participantes en el teatro, pero que trata de dejarnos muy claro cuál es la intención de su dramaturgo al ponernos en este juego entre la ficción y la realidad, sin dejar entonces, que el espectador sea quien se auto cuestione a partir de la unión de una serie de elementos en la obra.

Como última maniobra de ese autor omnisciente, el final de la historia será entregado a las manos del espectador, con ello se hace explícito un hecho que ya acontecía en el teatro, aún cuando se pretendía que el final de la historia terminara por cerrar el círculo; siempre hubo espacios indeterminados, cosas que el dramaturgo no elige y que son cerrados por el público, de modo que el final de Tercera llamada nos pone enfrente este suceso de la experiencia del teatro, invitando a crear el final de la historia; donde los actores se presentan un poco cansados a sí mismo y en algunos momentos dejan de ser el personaje para explicar el final, lo cual termina por romper el espacio esa realidad creada por la ficción de la obra.

“En ocasiones los personajes rompen la cuarta pared e interactúan con el público, es tiempo de que el público pase por esa cuarta pared hacia el escenario”, dice uno de los personajes de esta obra, pero ¿no han estado siempre atrás viendo como desde una mirilla los mundos puestos por la ficción del teatro, siempre adentro de las casas, iglesias, parques, siempre adentro de las vidas ajenas? ¿Cómo hará el teatro para involucrarnos en él, para llevar la teatralidad fuera del teatro? No sé si tendría que explicarnos, paso por paso como llegamos a intervenir el teatro con la vida, y nuestros mundos con el teatro, no sabemos si es sólo la cuarta pared lo que los ha distinguido.

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